Y las tomamos en base a nuestras ideas, experiencias, creencias y valores, que están aprendidas. Por lo tanto la calidad de dichas decisiones dependerá de los elementos anteriormente mencionados. Y al tomar decisiones podemos hacerlo en base a la razón o a la emoción.
La empresa conoce bien que el ser humano es un ser más emocional que racional y al ofertar sus productos o servicios utilizará técnicas comerciales para persuadir al cliente apelando principalmente a nuestro aspecto emocional. Diríamos por tanto, que la comunicación de la empresa con el cliente principalmente estará basado en las emociones, pues éstas son más específicas y reactivas, provocando por ejemplo las compras por impulso. Sino, preguntémonos por nuestras últimas adquisiciones ¿Eran necesarias? ¿Fueron producto del momento?
Podríamos describir a manera de ejemplo, el consumo en el supermercado de alimentos o bebidas muy agradables, pero que perjudicarían seriamente nuestro organismo. Allí, un grupo de consumidores decidirán por no comprarlos habiendo leído de manera sintética los octógonos incluidos en los empaques. A otros no les importará más que adquirirlos para darse un gusto. Sin embargo, la idea de los octógonos de advertencia era para disuadir el consumo de productos nocivos para la salud y que seamos conscientes o más racionales en nuestras compras. Entonces ¿Qué están haciendo las empresas para que sus productos estén libres de estos rótulos que indican un perjuicio para nuestra salud? Y por el lado del consumidor ¿Estamos tomando mejores decisiones y consumiendo productos saludables? o ¿seguiremos consumiendo los productos perjudiciales de siempre? Pues, si los niveles de venta de un producto peligroso para el organismo siguen igual o hasta mejor, ¿Qué motivación tendría una empresa para poder eliminar los rótulos de su empaque? ¿Sólo por la ley?
Al analizar el hecho podríamos concluir que en el consumo de un producto o servicio, debemos optar por mejorar nuestra capacidad para tomar decisiones. Si estamos mejor informados y somos analíticos podríamos decidir mejor. Esto aplicado al ejemplo planteado, nos permitiría exigir a las empresas que sus productos no afecten nuestra calidad de vida. Aquí el Estado peruano también juega un rol fundamental ejerciendo presión a las empresas y no siendo tan flexible en las normas legales; pues teniendo una población afectada a consecuencia de dichos productos, en el corto plazo tendríamos más problemas en el sector salud. Está en nosotros ser más racionales y menos emocionales.


