En base al estudio de Oxford Economics, Fernando Morales (2019) del diario ABC de España manifestó lo siguiente: “Hay casi dos personas que pierden su empleo por cada robot que entra en la industria manufacturera”. Esto sin duda, nos plantea un futuro incierto, pues cada vez, la industria está creando robots más complejos cuyas habilidades se incrementan de manera exponencial, tornándose el panorama más difícil para aquellos empleados cuyas labores son repetitivas y de menor complejidad.

Duncan Wardle
¿Cómo competir por un puesto de trabajo con un robot? Es una pregunta inquietante, pero la verdad es que no hay forma que podamos superar a un robot en fortaleza física ni procesando información. Duncan Wardle ex director de creatividad de Disney también se preguntó “¿Cómo competir con alguien que piensa 5000 veces más rápido que nosotros?” y ensayó una probable respuesta: “Con creatividad, imaginación, intuición, inteligencia emocional y curiosidad”.
Estas habilidades requeridas, entre otras, deberían ser la piedra angular sobre la cual gire la formación que se brinde en las escuelas de formación básica, cuyo énfasis se encuentra hoy en proporcionar información a los estudiantes. Mientras las nuevas metodologías educativas buscan desarrollar las habilidades blandas(habilidades no cognitivas), nuestro sistema insiste en las habilidades duras (conocimientos), mientras los requerimientos laborales giren en torno a personas con pensamiento disruptivo, nuestro sistema escolar sigue planteando la estandarización y uniformidad de contenidos. Al final, los egresados perderán una valiosa oportunidad de ser competitivos en el mercado laboral, que es cada vez más global; pues la mayoría de actividades estarán automatizadas y por ende habrá reducción de puestos de trabajo. ¿Quiénes podrán estar en ventaja? Las personas pensantes, aquellos que hagan uso de su cerebro.
Curso desarrollado por el Profesor Hernán Paredes
Mientras que un docente en la educación básica por ejemplo tenga a su cargo 30 alumnos o sea 30 mundos diferentes cada uno con diversas necesidades y potenciales distintos, enseñándoles los mismos contenidos de manera uniforme, los resultados serán poco eficaces. Tan delicada labor con los cerebros de miles de estudiantes de este nivel, requiere de un trabajo minucioso y personalizado para desarrollar las habilidades de cada uno, de tal forma que respondan a los requerimientos de esta nueva sociedad que se va gestando.
La modernización de nuestro sistema educativo no ocurrió a la misma velocidad de los cambios producidos en el mundo y este desfase tendrá un fuerte impacto en nuestra economía. Desde 1870, que se implementaron las primeras escuelas gratuitas en nuestro país (Trahtemberg, 2000). ¿Cuánto ha cambiado nuestro sistema educativo? La verdad muy poco.

Albert Einstein
La inteligencia artificial, los robots y toda la compleja variedad de soporte tecnológico llegaron para quedarse, es por esa razón que habrá nuevas oportunidades en las carreras profesionales y técnicas que aún no han hecho su aparición y que los estudiantes deberían estar preparados para aprovecharlas. Si el 65% de los alumnos que hoy ingresan a la primaria trabajarán en empleos que aún no existen (Herrero, 2017), urge la necesidad de ser más responsables con nuestras políticas educativas para las nuevas generaciones. Al respecto, Einstein dijo lo siguiente: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”


